Historia de La Iglesia Ortodoxa

Hace dos mil años Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, Segunda persona de la Santísima Trinidad, vino al mundo a redimir a los hombres y a fundar su Santa Iglesia para la salvación de  todos.  Esta Iglesia establecida sobre los Santos Apóstoles en Jerusalem-Palestina el año 33 en Pentecostés, creció y se fortificó irradiando un mensaje de amor al mundo. Esta Santa Iglesia se estableció a  través de 5 sedes principales donde los Apóstoles enseñaron sin cambio la Verdad revelada por Jesucristo, estás sedes: Jerusalem (fundada por N.S. Jesucristo el año 33 D.C. y presidida por San Jacobo), Constantinopla ( Fundada por San Andrés el año 37 D.C.), Alejandría (Fundada por San Marcos el autor del Evangelio el año 42 D.C.), Antioquía (Fundada por San Pedro, San Pablo y San Bernabé el año 43 D.C.) y Roma (Fundada por San Pablo el año 67 D.C.) conformaron la Iglesia durante los primeros 1.000 años de nuestra era. A la dormición de los Apóstoles, cada sede quedó administrada por sus discípulos, y posteriormente a cada uno de estos se les llamo Patriarca o Papa. Cada sede era independiente en su administración interna, pero en materia de fe todos conservaban sin cambio la Ortodoxa Fe Católica de la Iglesia de Cristo.

En estos primeros 1.000 años se desarrollaron los 7 Concilios Ecuménicos de la Cristiandad, donde se escribió el Credo Cristiano (325 D.C.-381D.C.), se conformó la Biblia (397 D.C.) y se conservó la Verdad de la Revelación de Jesucristo a sus Santos Apóstoles. Por todos estos 1.000 años el mundo sólo conoció una Iglesia Cristiana que custodiaba la Ortodoxa Fe, la Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica.

El 16 de Julio de 1.054, el Papa León IX, decidió separar a Roma del resto de la Iglesia y desde allí Roma empezó a realizar cambios e introdujo doctrinas y dogmas ajenos a la revelación enseñada por Jesucristo, cambiando el Credo, imponiendo el celibato obligatorio a  los sacerdotes, modernizando los sacramentos, creando doctrinas como el purgatorio, el limbo, la infalibilidad papal, etc.;  protagonizando hechos históricos lamentables e influyendo su teología con ideas jurídicas y humano-racionalistas.  Las otras cuatro sedes apostólicas rechazaron estos cambios romanos y continuaron manteniendo la Revelación sin cambio, conservando el carácter místico del Cristianismo como Nuestro Señor Jesucristo lo estableció.

Posteriormente a partir del año 1.517 Roma sufriría lo que fue la reforma Protestante y el surgimiento de miles de nuevas organizaciones religiosas que nunca conocieron la Revelación Original enseñada por Jesucristo a los Apóstoles; contrario a estos cambios y divisiones que acontecían en occidente, en el oriente, los  otros cuatro Patriarcados o sedes, continuaron y continúan hasta hoy unidos en la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa, manteniendo inalterada la fe auténtica de Jesucristo, sin cambio alguno por 2.000 años.

La Iglesia Ortodoxa es la Iglesia de San Pedro, San Pablo, San Andrés, San Jacobo y todos los Apóstoles;  es la Iglesia de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan, los autores del Evangelio. Es la Iglesia donde la Santa Virgen María, María Magdalena y Martha, la hermana de Lázaro, que predicaron con amor y convicción el Evangelio de Cristo.  Es la Iglesia que se nos narra en Hechos de los Apóstoles, es la Iglesia a la que van dirigidas las Epístolas Apostólicas y la que escribió el Nuevo Testamento y con él conformó la Biblia Cristiana y la entregó con amor al mundo. Es la Iglesia donde la fe y la espiritualidad descritas en la Biblia pueden ser vividas y preservadas.

Hoy la hemos traído desde Jerusalem-Palestina, donde Cristo la fundó hace 2000 años, hasta San Salvador- El Salvador